Histórica celebración de San Isidro Labrador en Media Agua: una tradición de fe que supera los 145 años

Paseo por San Juan
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La localidad de Media Agua, en el departamento Sarmiento, vivió este domingo una emotiva jornada en honor a Fiesta de San Isidro Labrador, una de las celebraciones religiosas más tradicionales de la zona rural sanjuanina.

Con bautismos, procesión y una masiva participación de fieles, vecinos y familias completas se reunieron para rendir homenaje al patrono de los agricultores, manteniendo viva una tradición que atraviesa generaciones y que tiene como epicentro la histórica capilla de San Isidro Labrador, con más de 145 años de historia.

Durante la celebración, la emoción estuvo presente entre los asistentes, quienes destacaron el valor patrimonial y espiritual del templo. “Es una barbaridad, sigue igual la capilla”, expresaron algunos vecinos al recordar el profundo significado que tiene este lugar para la comunidad.Una de las historias más conmovedoras de la jornada fue compartida por Carmela Mayorga, descendiente de una de las familias pioneras de la zona, quien relató los orígenes de esta devoción en La Granja Grande.Según contó, todo comenzó en el año 1864, cuando Tadeo Mayorga llegó a la región y comenzó a trabajar la tierra aprovechando la abundancia de agua existente en la zona. Allí sembraba trigo y trasladaba sus cosechas en carro hacia Mendoza.

Como muestra de agradecimiento por los frutos obtenidos, pidió a familiares que le trajeran desde Madrid, España, la imagen de San Isidro Labrador, santo reconocido por su protección sobre las cosechas y las labores del campo.“Sabía de las virtudes que tenía el santo sobre las cosechas y las chacras”, recordó Carmela, al relatar cómo nació la construcción de la primera capilla dedicada al santo patrono.Con el paso de los años y debido al deterioro de la antigua estructura, la comunidad decidió construir una nueva capilla para preservar la imagen religiosa y continuar con una tradición que, año tras año, convoca a cientos de devotos.

La celebración volvió a poner en valor el fuerte sentido de pertenencia, la fe y la unión de las familias rurales de Media Agua, reafirmando una costumbre profundamente arraigada en la identidad del departamento.

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