En el barrio Sierras de Marquesado, ubicado en La Bebida, familias completas salieron a la calle para despedir el carnaval con baldes y mangueras, recuperando las tradicionales challas y fortaleciendo el espíritu comunitario.
El barrio Sierras de Marquesado, en La Bebida, se convirtió en escenario de una celebración espontánea que devolvió al carnaval su espíritu más tradicional. Sin escenarios ni grandes producciones, fueron los propios vecinos quienes tomaron la iniciativa y salieron a la calle con baldes, botellas y mangueras para compartir una tarde distinta.Niños, jóvenes y adultos participaron de los clásicos juegos con agua que alguna vez marcaron la infancia de varias generaciones. La propuesta no tuvo horarios estrictos ni organización formal: bastó con abrir la puerta de casa y sumarse a la dinámica colectiva que fue creciendo cuadra tras cuadra.La jornada recordó a las antiguas “challas”, costumbre popular donde el carnaval se vivía entre casas, veredas y saludos cómplices entre vecinos. Más allá de la diversión, el encuentro fortaleció vínculos y renovó el sentido de pertenencia barrial en un contexto donde las celebraciones suelen trasladarse a espacios más estructurados.Con risas, música improvisada y mucha agua, Sierras de Marquesado demostró que las tradiciones pueden mantenerse vivas cuando la comunidad decide apropiarse de ellas. Una despedida de carnaval simple, pero cargada de identidad y participación colectiva.